Comenzar con una final (RM-City)
Pasado ya el momento caliente de opinar sobre el partido del Bernabéu, con la cabeza mucho más asentada y las ideas claras sobre lo que el martes aconteció, no hay mejor titular que resuma lo ocurrido como el leído en La Gazzeta: “bonita idea comenzar con una final”.
Y no porque el Manchester demostrara que puede ganar a cualquiera, porque también dio muestras de que puede perder en cualquier momento. Y tampoco porque el Madrid remontara cuando la suerte y la calidad se aunaron a la perfección, puesto que estuvo al límite del abismo.
El Real Madrid-Manchester (que sin Silva es un quiero y no sé constante, y con un espectacular Touré) se recordará por los últimos 15 minutos en los que los blancos, se levantaron de la lona en dos ocasiones, para finalmente poner la puntilla al partido. Pero se olvidará lo que el club de Chamartín corrió, lo que luchó, lo que disparó a puerta. Todo quedará reducido a un gol de Cristiano en el `89 (gran partido el suyo) pero se obviarán las subidas de Marcelo, los kilómetros de Di Maria o como Benzema, le pese a quien le pese, está por delante de Higuaín con diez kilos de más, depresivo o casi cojo.
Así SÍ.










